Pedro Fabro: del temor al amor apostólico

Pedro Fabro es el menos conocido de los tres personajes de los que recuperamos su memoria histórica en este número de Diakonia. Pedro Fabro ha tenido un itinerario muy interesante e influyente en su contexto, el autor de este artículo sitúa este personaje en su justa dimensión, sin opacarlo ni exalt...

Full description

Main Author: Sariego Rodríguez, Jesús Manuel
Format: Artículo
Language: Español
Published: Centro Ignaciano de Centroamérica 2006
Subjects:
Online Access: http://repositorio.uca.edu.ni/4426/
http://repositorio.uca.edu.ni/4426/1/Pedro%20Fabro%20del%20temor%20al%20amor%20apost%C3%B3lico.pdf
Summary: Pedro Fabro es el menos conocido de los tres personajes de los que recuperamos su memoria histórica en este número de Diakonia. Pedro Fabro ha tenido un itinerario muy interesante e influyente en su contexto, el autor de este artículo sitúa este personaje en su justa dimensión, sin opacarlo ni exaltarlo, sino dándole su justa medida y rescatando su talante espiritual y apostólico para mayor gloria de Dios. El hilo conductor de este artículo hace descubrir cómo Dios lo conduce y le va modelando para convertirlo de un personaje timorato e inseguro en un hombre con una firmeza notable en su vida apostólica edificada en el amor: 'Así ando ínter metum eí spem’ (entre el miedo y la esperanza), - le confesará en una carta a Ignacio en 1545, - como símbolo de todo un largo itinerario que marcó toda su vida. En síntesis podría decirse que a lo largo de su vida, la cercanía de Dios fue transformando su alma desde la inseguridad hasta la esperanza capaz de ser protagonista de grandes empresas apostólicas. Este es el proceso que en estas líneas quieren subrayar brevemente. Porque ese itinerario es de alguna manera paradigmático para todo creyente. En tiempos como los nuestros atravesados de cambios de época, la experiencia de Dios sigue construyendo firmeza y seguridad en la vida de todo hombre que deposita en Él su confianza. En ese sentido este jubileo de Fabro nos convoca a todos a dejarnos reconstruir desde nuestros débiles fundamentos hasta la “estatura de la fe”, en la que “el justo florece como la palmera, crece como un cedro del Líbano, plantado en la casa de Yahveh, dando fruto hasta la vejez”. (Salmo 92)".