Rutilio, Romero, Alfonso Navarro y muchos otros. Una Iglesia de los pobre

Después de haber recordado a Rutilio, recordamos ahora a Mons. Romero. Y después recordaremos a Alfonso Navarro, Octavio Ortiz y tantos otros sacerdotes, religiosas, laicos y laicas. Desde nuestra realidad eclesial actual vamos a recordar tres cosas para que nos sacudan y animen. Mons. Romero, y lo...

Descripción completa

Autor Principal: Centro Ignaciano de Centroamérica, (CICA)
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: Centro Ignaciano de Centroamérica 2002
Materias:
Acceso en línea: http://repositorio.uca.edu.ni/4247/
http://repositorio.uca.edu.ni/4247/1/Rutilio%20Romero%20Alfonso%20Navarro%20y%20muchos%20otros.pdf
Sumario: Después de haber recordado a Rutilio, recordamos ahora a Mons. Romero. Y después recordaremos a Alfonso Navarro, Octavio Ortiz y tantos otros sacerdotes, religiosas, laicos y laicas. Desde nuestra realidad eclesial actual vamos a recordar tres cosas para que nos sacudan y animen. Mons. Romero, y los mártires, impulsaron una tradición de cristianas y cristianos recios para estar a la altura de la dureza de la realidad, y eso con independencia de su temperamento. Hoy, el peligro para la Iglesia consiste en no asumir la realidad y su dureza. Cuando los evangelios narran el comienzo de la misión de Jesús, lo hacen de esta manera: "Cuando metieron a Juan Bautista en la cárcel, marchó Jesús a Galilea y allí comenzó a anunciar el reino de Dios". Juan Bautista fue un recio profeta que denunciaba la vida inmoral de Herodes, y por ello fue encarcelado, y después asesinado. Pues bien, Jesús de Nazaret, conocido por Herodes como perteneciente al grupo de Juan, comienza su misión precisamente en ese momento difícil, aparece como evangelizador compasivo, pero también como profeta recio. Lo mismo ocurrió aquí. Expulsado del país Mario Bernal, Rutilio pronuncia la homilía de Apopa. Asesinado Rutilio, comienza Mons. Romero. Asesinado Monseñor después del "en nombre de Dios, cese la represión" surge en plenitud Ignacio Ellacuría.