El origen de los suelos y sus problemas de manejo en Nicaragua

Nicaragua, país de bellezas y maravillas, lagos y volcanes, donde el Creador se esmeró en modelar a perfección cada paisaje, y darnos a cada uno de los nicaragüenses, el balance ideal de sus recursos naturales, para que su población pudiera disfrutar de una vida floreciente. Así vemos que las plan...

Descripción completa

Autor Principal: Sequeira S., Efraín
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: UCA Publicaciones 1976
Materias:
Acceso en línea: http://repositorio.uca.edu.ni/2239/
http://repositorio.uca.edu.ni/2239/
http://repositorio.uca.edu.ni/2239/1/El%20origen%20de%20los%20suelos%20y%20sus%20problemas%20de%20manejo%20en%20Nicaragua.pdf
Sumario: Nicaragua, país de bellezas y maravillas, lagos y volcanes, donde el Creador se esmeró en modelar a perfección cada paisaje, y darnos a cada uno de los nicaragüenses, el balance ideal de sus recursos naturales, para que su población pudiera disfrutar de una vida floreciente. Así vemos que las planicies de clima seco, poseen suelos fértiles y al mismo tiempo existe el agua subterránea necesaria para regarse. Nuestras cordilleras escarpadas, con su vegetación nativa, ofrecen bellezas escénicas que maravillan a todo ser consciente. Nuestros suelos, bosques, lagos, ríos, volcanes y mares, todos y cada uno de nuestros recursos, guardan una estrecha armonía, que mantenida en su forma balanceada, pueden producir satisfacción, confort, felicidad y alimento a una población mayor que la actual. El hombre con su eventual egoísmo, buscando más que todo su bienestar personal, sin importarle el resto del mundo, ha roto el equilibrio de belleza que el Creador nos legó, haciendo un uso no apropiado de los recursos. Nuestros suelos y bosques, son destruidos inmisericordemente, sin que se busque una medida efectiva para entregarle a las generaciones futuras, la herencia real y tangible que en la actualidad tenemos bajo nuestra tutela. Sin embargo, para suerte nuestra, aún se puede recuperar el equilibrio de nuestros recursos, porque hasta hoy la destrucción está iniciando su etapa acelerada, y no ha llegado a una fase irreversible de deterioro.