Del mercado total al imperio totalitario

Quisiera aprovechar esta ocasión para destacar algunos rasgos característicos del sistema imperial actual en el que vivimos. Se trata de rasgos característicos que llevaron sobre todo en los años 70 a un nuevo movimiento político de masas en Estados Unidos –“conservatismo de masas”- y que llegó, a...

Descripción completa

Autor Principal: Hinkelammert, Franz
Formato: Artículo
Idioma: Español
Publicado: UCA Publicaciones 1986
Materias:
Acceso en línea: http://repositorio.uca.edu.ni/1725/
http://repositorio.uca.edu.ni/1725/
http://repositorio.uca.edu.ni/1725/1/Del%20mercado%20total%20al%20imperio%20totalitario.pdf
Sumario: Quisiera aprovechar esta ocasión para destacar algunos rasgos característicos del sistema imperial actual en el que vivimos. Se trata de rasgos característicos que llevaron sobre todo en los años 70 a un nuevo movimiento político de masas en Estados Unidos –“conservatismo de masas”- y que llegó, a ese país en 1980 con el presidente Reagan, al gobierno. Desde ese momento este movimiento se extendió rápidamente a grandes partes del mundo occidental. Este ascenso se acompaña por un chauvinismo ilimitado y por una nueva mística de la violencia y de la guerra como no se había conocido desde los años veinte y treinta de este siglo y que aparece como consecuencia de un resentimiento surgido de una guerra perdida. Se juntan con un neoliberalismo anti-intervencionista extremo, que necesita para su política del mercado total precisamente, la aplicación arbitraria de la violencia sin la cual no es posible imponerlo. Los intereses económicos junto con la situación de resentimiento conducen a una mística armamentista que une al liberalismo económico y el armamentismo ilimitados con una nueva utopía de la sociedad y de la paz y con un nuevo reino milenario. Esta mística milenarista la aporta el fundamentalismo cristiano como se formó en los Estados Unidos desde el siglo pasado. En este proceso Estados Unidos se transforma en un centro de poder imperial que logra dividir el mundo entero en términos de amigos y enemigos para tratarlo correspondientemente.